miércoles, 20 de enero de 2021

Ova sanguine | Eduardo Omar Honey Escandón

Saitani dice que los ha visto pero no le quiero creer. Ni hoy ni nunca. Ella dice que tienen forma de huevo pero que su textura es como la del hígado de una res y que son de color hierro. Palpitan en los lugares oscuros de cualquier casa, donde haya una tiniebla lo suficientemente densa para esconder su negro latir. 

En su interior se incuban las sombras que se arrastrarán por el mundo cuando llegue el momento. Dice que, a punto de emerger, no romperán poco a poco el cascarón sino eclosionarán al mismo tiempo y en todo el mundo. Con deleite menciona que estallarán en un grito de tal fuerza que la trompeta celestial será acallada y el arcángel derribado.

Mientras tanto, los primeros huevos que ha puesto el infierno se abren ocasionalmente en un agónico silencio. De allí vienen las pesadillas, tuyas y mías. Los cascarones vacíos quedan sangrando un rato más. Luego se secan para volverse polvo y pelusa, esa que siempre aparece cuando barres debajo de un mueble. Especialmente la cama.

domingo, 17 de enero de 2021

Los genios | Ronnie Camacho Barrón

Por años los humanos hemos ido perfeccionando el arte de la guerra, en un principio todo se resumía en quien tuviera más armas y soldados, después comprendimos la eficiencia de las restricciones económicas y actualmente, nos gusta ponernos creativos soltando armas biológicas disfrazadas de nuevas enfermedades en los países enemigos.

Nos creímos los maestros de dicha disciplina hasta que ellos llegaron, todo comenzó con una misteriosa lluvia de estrellas que logró verse en el mundo entero, fue un fenómeno maravilloso que muchos vieron como una especie de regalo del cielo.

Tras la lluvia, cientos de millones de pequeños meteoritos que no se consumieron al entrar a la atmósfera fueron encontrados por toda la tierra y pronto, cada persona alrededor del globo quería tener uno como prueba del celestial evento.

Las rocas invadieron el mercado y nueve de diez familias, ya contaban con el estelar recuerdo en sus estanterías.

sábado, 16 de enero de 2021

Dalia | Elí Manuel Austria Hernández

I

¿En dónde se habrá metido? He caminado por casi dos horas sin obtener respuesta. Algunos días pueden sorprenderte con la dureza de su golpe, otros, como este, se dan el lujo de no mostrarte piedad, de patearte hasta que seas tú quien la pida.

Llegué ayer por la tarde. La Villahermosa de mis recuerdos no ha cambiado mucho. Tras diez años, la casa de mi padre sigue invadida por esas hormigas que no lo dejan a uno en paz en la cocina, el día sigue ardiendo en la piel y la mirada de la gente te engulle de un bocado, te sigue hasta que doblas la esquina.

Vine porque mi madre dejó este mundo, porque no hubo oportunidad de despedirnos. Me duele el pecho al aceptar que, de no ser por su sepelio, no me habría decidido a volver. ¿Qué tipo de hija fui? Alguien que apenas se acordaba de ella, que apenas le marcaba cada que se acordaba, para conversar. Al contrario, dejé tantas llamadas perdidas sin devolver. ¿Qué tipo de hija soy? Escaparme del velorio sin avisar… ¿Y así me llamo a mí misma “madre”? No tengo nada que exigirle a Claudia, si decidiera abandonarme en mis últimos días, quizá lo tendría merecido. Ella nació hace cinco años en Guadalajara, donde vivo y trabajo.

Humberto no pudo acompañarme como siempre, pero no pudo evitar que trajera conmigo a Duquesa, la cereza sobre este pastel amargo. ¡Debí escucharlo!, de haberlo hecho, no estaría gritando por todas partes, buscando sin cesar el paradero de la perrita, lamentando una pérdida doble.

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Maira Gall