martes, 3 de marzo de 2020

¿A quién diablos le importa un ángel? | Axl Joke

Han sido meses especialmente terribles en cuestión de seguridad en el país, especialmente para las mujeres cuyos casos no dejan indiferentes ya a la población. Una "desaparición" de una mujer antes podría pasar desapercibido como una más; ahora, hay una voz en cada una de las mujeres que se manifiesta ante tales actos de salvajismo llegando a hacer los casos virales hasta el conocimiento nacional.

Es una muestra del avance en su lucha, que se persigan a los culpables al menos por presión social. Aunque es una lucha muy dura cuyo camino se proyecta largo, siguen habiendo valientes dispuestas a gritar y clamar justicia ante las voces calladas. Voces que no son solo eso, sino personas, familiares, madres, hijas, primas, hermanas, profesionistas, miembros de la sociedad siempre más útiles que los viles agresores.

Otro obstáculo fuerte en su lucha son los oídos sordos de los gobiernos. Rara vez se encuentra al culpable, rara vez se le castiga, rara vez hacen el trabajo que asumimos les corresponde. Se han ganado luchas de paridad en los órdenes legislativos, sí, pero siguen faltando leyes que protejan más a las personas y más a las mujeres; no porque sean débiles, no lo son, sino porque son objetivos principales de delincuentes.

Por último y este punto es de los más dolorosos, la sociedad criminaliza las luchas que necesariamente deben hacerse. He sabido de padres que van por sus hijas a las manifestaciones a regresarlas a casa limitando sus derechos, he escuchado a una madre decir "¡qué vergüenza!" al enterarse que su hija forma parte activa de la lucha. Gente que se lamenta porque pintaron la estatua de un gobernante corrupto del pasado. ¿A quién diablos le importa el Ángel de la Independencia si no podemos salir libremente a la calle sin el temor de no regresar con bien? Si por cada monumento que fuera derribado volviera a la vida una de las que ya no están, desgraciadamente no alcanzarían, habría que erigir muchos más y tirarlos. Y valdría la pena, ningún monumento vale lo que nos quitan día a día los criminales feminicidas; su utilidad de conmemorar la historia que ha atravesado el país se amplía con cada raya del aerosol de las manifestantes que añaden páginas de la actualidad a sus fachadas. Una actualidad triste, que los gobiernos no quieren ver y por eso mandan limpiarlas al momento. Faltando al respeto a la lucha feminista.

Dado lo que he externado anteriormente, me gustaría decir #NadieMenos, pero no me siento cómodo con ello, ni soy doble moral. No me siento cómodo con ello porque nos estaríamos apropiando de una lucha por la cual no hemos alzado la voz (que no sea para burlarnos) ni levantado un dedo a favor (lo hemos hecho para señalar); no nos corresponde porque no hemos sido nosotros los valientes, los manifestantes ni los criticados. Me gustaría decir #NadieMenos por ser lo ideal, pero hasta que valoremos, respetemos y apoyemos la lucha feminista, hoy solo puedo decir #NiUnaMenos.

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1 comentario

  1. Acertado inicio para esta iniciativa. La política actual no podía faltar en la cultura literatina.
    Abrazo, compañero.

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