¿A quién diablos le importa un ángel?

A Nicole C., un abrazo.

Portadoras de un mensaje espiritual del pasado, las obras monumentales de cada pueblo son actualmente testimonio vivo de sus tradiciones seculares. La Humanidad, que cada día toma conciencia de la unidad de los valores humanos, las considera como un patrimonio común y, pensando en las generaciones futuras, se reconoce solidariamente responsable de su conservación.
Prólogo de la Carta Internacional sobre la Conservación y Restauración de Monumentos y Sitios (Carta de Venecia, 1964).

En la Ciudad de México, existe un ángel. Un monumento inaugurado en 1910 dentro de la conmemoración del cententenario de la independencia de México. Es un ícono cultural donde multitudes se han reunido a través de su historia por dos razones principalmente: una es festejar, cuando gana un partido 'importante' La Selección, por ejemplo; y la otra es protestar, manifestar el descontento de minorías o, mejor dicho, de minorías de personas representando la lucha de problemas que nos atañen a todos.

Últimamente, agotando recursos, las feministas han optado por manifestarse también en este monumento. Sin embargo, lejos de mostrar la realidad, los medios de desinformación masiva que cubren los eventos han concentrado la atención en titulares como «Feministas vandalizan otra vez el Ángel de la Independencia» y, haciendo un esfuerzo, describen los daños al pedazo de piedra. Nunca he visto una noticia donde claramente se tomen en cuenta las exigencias de una mujer feminista. Se puede obviar que quieren más seguridad, porque la realidad que viven hoy en día las mujeres en el país es de terror.
Bajo estas circunstancias, el Ángel de la independencia se está quedando sin propósito más allá del ornamental. El mensaje de independencia se pierde cada vez que una mujer necesita ir acompañada a cualquier sitio. Los valores humanos no existen cuando a la mujer se le cosifica. Y la verdad es que a mí no me importa ningún monumento; la máxima expresión de belleza la reconozco en la mujer, la mujer libre, la mujer independiente.

Apoyo las protestas, porque se debe alzar la voz cuando el oído es débil. Y pienso que si destruyendo un monumento histórico se salvara la integridad de una de tantas cuyos nombres aparecen una y otra vez en las notas rojas, lo único lamentable es que los monumentos no bastaran.

Es hora de tomar estrategias efectivas. Las mujeres con cargos públicos y las ciudadanas son perfectamente capaces de cambiar la política que hasta ahora las ha vulnerado tanto. Es hora de que se reúnan y, protegidas por el gobierno, reformen lo que debe reformarse para llegar a la paz que todos deseamos.

https://www.literatinos.com/search/label/axl

Comentarios

  1. Acertado inicio para esta iniciativa. La política actual no podía faltar en la cultura literatina.
    Abrazo, compañero.

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