domingo, 12 de abril de 2020

AmoR DivinO

Te has prometido ser consciente,
Se lo has prometido a ella, 
Hasta el cansancio;
Cuando te entrego las llaves del auto,
De nuevo por enésima vez;
Sabes que ella te ama con denuedo,
Y que no te niega nada,
Ni cosa, ni amor, ni vida, ni muerte;
Subes al auto,
Es una fabulosa máquina,
Austera y sencilla, 
Pero potente e ¡instantánea!,
Como tú piensas, dices, ¡gritas!....
Cuando lo enciendes;
Te prometes de nuevo,
Se consciente y precavido;
Pero....
Cuando ruge el motor...
De plano enloqueces,
Te trastornas,
Te sublimas;
Y pisas el acelerador hasta el fondo,
Y sales derrapando como bólido endemoniado,
Buscas veloz la vía rápida,
Esa que llaman los norteamericanos:
¡¡Freeway!!;
Para desatar toda...
¡tu furia reprimida!
¡Otra vez!,
¡De nuevooo!,
En breve te siguen
Cuatro patrullas,
Y menos te detienes;
Pisas hasta el fondo....
Alcanzas los 290 Km/h,
En eso...
No ves unos conos en la curva,
Y pisas uno de ellos,
El auto se levanta un poco,
Pero suficiente,
Para que entre aire debajo
Del mismo;
Levantándolo "ipso facto",
Como tú lo dices,
Elevándose por los aires,
Volando más de 30 metros,
Cayendo dando multitud de volteretas,
Haciendo añicos el auto,
Quedando solo un despojo roto, deforme,
Y tú....
Con tu cuerpo entre hierros retorcidos, astillas de vidrios, pedazos plásticos...
Que cercenan, flagelan, perforan tu humanidad,
Duras algunos segundos con vida;
Y mueres con la sonrisa en los labios,
Pensando: "¡estúpido bastardo!, lo hice de nuevo".
Entonces llega ella,
La Diosa que te ama,
Te recoge hecho pedazos,
Te contempla,
Se entristece,
Te abraza y te besa....
Piensa y suspira: 
"Realmente el amor es tonto y ciego"
Y te resucita de nuevo.
Bernardo Torres Cabrera, 2016.

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