lunes, 29 de junio de 2020

En un mar de muertos


La inscripción está grabada con letras doradas, justo en la placa debajo de un cuadro en particular. Uno que muestra a un hombre parado junto a un faro mirando abajo hacia el océano, donde centenas de esqueletos arrastran a otro sujeto idéntico a él a las profundidades marinas.

Dicha pintura se ubica al centro del salón de juegos de Il casinò della vita. La contemplo por unos momentos, como esperando hallar alguna respuesta o que provoque una epifanía que me ayude a salir de este embrollo. Mi padre decía que un hombre con fe, vale más que uno con suerte.

Lo cierto es que tengo pocas posibilidades. Es la penúltima ronda y sobre la mesa están dos reinas (de diamante y de corazones), un ocho de picas y un as de tréboles.

La chica a mi derecha se levanta, puedo ver el terror en sus ojos. Escucho cómo sus uñas rasgan la orilla de la mesa. Su blusa amarilla está empapada de sudor. Entonces corre. Un estruendo. Cae abatida por la bala. El crupier guarda el arma bajo la mesa.

—Su turno —me dice.

No le atiendo. Observo el humo rojo que emana del cuerpo de la chica y flota por el salón hasta el trono de Mammón quien abre la boca y lo aspira. Toma un pañuelo verde de su solapa y se limpia los labios. Viste un traje color gris oscuro y usa mocasines negros. Su apariencia es la de un hombre rondando los cuarenta. De hecho, cuando entré, temí que se exagerase la fama del lugar. No fue hasta que vi morir a los primeros, hasta que vi como el demonio se alimentaba de sus almas y, por supuesto, hasta que vi ganar al primer jugador, que lo creí. Escuché que lleva siglos consumiendo almas, incluso se corre el rumor que le ganó el alma inmortal a un antiguo dios del mar.

En Il casinò della vita las reglas son sencillas. Se apuesta todo: omnia aut nihil. Sólo hay un ganador por mesa. Seis jugadores. El premio, cualquier cosa que desees. Cien millones de dólares, la mujer de tus sueños, la cura para alguna enfermedad. El demonio lo consigue para ti. Los otros cinco participantes, en cambio… Bueno, ¿quién juega esperando perder?

jueves, 25 de junio de 2020

Unicornio, liberación de esclavos


PRIMERA PARTE

De milenio en milenio, ante la mirada atónita de la gente, una nueva especie de Todopoderosos, suele aparecer bajo el perfil de hombres dioses; cuyo fulgor viene desde el espacio infinito, proyectando sus mundos virtuales, con un resplandor que ilumina el oscurecido panorama de la especie humana. Usando y abusando de un nuevo poder terrenal, usan la tierra y sus moradores como simples elementos de experimentación y cambios drásticos. Controlan el clima, el magma y la corteza terrestre. Por simple azar, pueblos y aldeas desaparecen del mapa, la tierra es deshecha con furia sin tregua y pueblos enteros quedan sin tierras ni herencia alguna.

Y habiéndose ahora creado; otra vez, nuevas castas de poder que emiten sus resplandores sobre la tierra, es que ocurre el nacimiento de Unicornio, entre la tierra sureña, del sol y el aire puro; en ese espacio que queda entre el cielo y el espacio infinito. De un modo casi causal, como si fuera un renegado de su especie.

martes, 23 de junio de 2020

El mago


Sabiendo que ya no tenía más trucos, el mago introdujo una última vez su mano en el sombrero. Desde dentro, otra mano estrechó la suya con fuerza. Jamás salió.

lunes, 22 de junio de 2020

Hojas secas

Ella permanecía de pie junto al auto nuevo, él fumaba nerviosamente mientras leía algún mensaje de su teléfono.

—Entonces, ¿te marcharás?
—Sí, ya te lo he dicho.
—Pero, ¿y entonces? ¿Los sueños? ¿Los planes…? ¿Es que, acaso, me has estado mintiendo?
—No comiences, por favor. Trata de no montar una escena… sabes que odio tus dramas.

Visiblemente exasperada, guardó todos los recuerdos en una maleta que ninguno quiso conservar; las heridas, el amor y los desencantos se secaron en las macetas del jardín artificial que ella le había obligado a sembrar durante todos los años que convivieron.

—No dejes nada, pues nada de lo tuyo ¡me sirve para un cochino carajo!
—Deja de gritar, no es necesario, porque sin importar cuánto te quejes, te voy a olvidar.
Ella lucía tan bella como el día que se conocieron, él trataba de disimular la terrible panza que había desarrollado y no podía enfocar correctamente la vista, merced a los años de desvelos y el abuso en el consumo de azúcar.

sábado, 20 de junio de 2020

Las obras secretas

Junto a Inés, que está siempre ávida de nuevas voces poéticas que nunca la satisfacen, asistí a una nueva edición del ciclo “Las obras secretas”. Lo coordina Orlando, quien veinte años atrás irrumpió en la escena local con una puesta de “La lección de anatomía” protagonizada por travestis. Luego incursionó en las artes visuales y la música, para arribar a las playas de la literatura.

“Las obras secretas” se caracteriza porque los invitados a leer son inéditos, veteranos olvidados, habitantes de pequeñas poblaciones. En cada edición hay un representante local, que lee algo propio y luego hace las presentaciones. Esa noche era el turno de Margarita, que parecía descontenta, embutida en un enterito descolorido que no le sentaba muy bien.

jueves, 18 de junio de 2020

Tierra

Tenemos en nuestros ojos el paisaje virgen,
el hombre que no tuvo piedad,
en nuestras espaldas la marca del látigo,
las mujeres la vagina violada.

Tenemos el grito, el jamás callarnos,
tenemos la lucha y la resistencia,
el polvo y las ruinas,
el aborigen y la Pachamama.

Sentimos el agua,
vertientes sanas,
que, aún castigados,
tenemos carta de libertad.

martes, 16 de junio de 2020

ENSILADOS BAJO LA CONDENACIÓN


LOS CAÍDOS

Nosotros vamos por los desfiladeros,
nos balanceamos con el vértigo,
ponemos en riesgo la conciencia,
cortando dolores de sangre,
este descarrío nos flagela,
ocurre un vacío fugaz,
llegamos al fondo del cañón,
aquí alcanzamos lo más frío,
nos revolcamos en el fango,
por la maldad yacemos en esto negro,
soportando la palidez de nuestras caras,
mientras hay en el ambiente hedores ácidos,
cuyos espesores tenebrosos,
trancan nuestra respiración,
ahorcados estamos en el desdén,
suenan gritos por todas partes y
nuestros cuerpos se asesinan.
© Literatinos
Maira Gall