domingo, 2 de agosto de 2020

El pequeño lápiz que quería ser un lápiz mecánico



La vida va cambiando a pasos gigantes y muchas cosas quedan olvidadas y mueren en soledad después de haber sido indispensables toda la vida. 

Así es la historia de un pequeño lápiz, que era una sensación en su momento, era muy famoso entre los utensilios de escritura y los niños lo aclamaban, con él se escribieron tantas historias mágicas. El lápiz estaba muy orgulloso cada vez que era usado porque sabía que por medio de él se plasmaban tantas aventuras hermosas que luego chicos y grandes disfrutarían. Así día tras día el lápiz era llevado a escribir sus historias con su amigo el cuaderno, eran muchas aventuras divertidas que cuando el día acababa el lápiz quedaba exhausto de tanto trabajar, pero muy feliz porque sus fantásticas historias eran leídas una y otra vez por muchos niños que venían, El dueño del lápiz y de todos los cuadernos de escrituras era propietario de una librería y era un escritor muy famoso y todos los días invitaba a los niños a que se sentaran a escuchar aquellas historias, el lápiz era muy feliz al ver la sonrisa de los chicos y grandes. Y muy orgulloso decía que nunca se cansaría de escribir aquellas historias mágicas. 

Así pasaban los días de aquel lápiz que cada vez era más pequeño ya que dejaba parte de si para poder escribir, aunque él ya se había percatado que se estaba achicando no le importaba porque su papa dio hasta el último suspiro para darle vida a muchos escritos mágicos que tanto gustaban a chicos y grandes, así que el muy orgulloso decía que cada pedazo de si seria para escribir aquellas mágicas escrituras que nunca dejarían de ser contadas y así pasaron los días hasta que el lápiz ya era muy pequeño, él sabía que sus días estaban contados pero feliz porque aún le quedaban fuerzas para al menos tres historias más. 

Un día como de costumbre el pequeño lápiz se despertó muy contento pues habían terminado de escribir una larga historia hacia una semana y sabía que era hora de una nueva historia, no sabía que escribir y estaba nervioso porque quería que sus últimas historias fueran maravillosas y que asombraran a todos. Despertó al cuaderno para decirle que estaba muy nervioso, aunque cada nueva historia él estaba nervioso. Y así paso toda la mañana planeando que escribir y muy ansioso esperando la llegada de su amo el escritor para guiarlo y darle forma a su nueva historia. 

El dueño de la librería llego temprano como de costumbre, mientras el pequeño lápiz lo miraba muy contento por su llegada. Se tomó un café como siempre hacia, busco su silla favorita y prendió la lámpara de mesa. El pequeño lápiz muy contento, esperaba ansioso cuando aquel escritor se acercara para llevarlos a la mesita donde nacían todas aquellas historias hermosas. 

El escritor se acercó a la repisa donde estaban todos sus materiales para la escritura, llamo al cuaderno y lo tomo, llamo al borrador, pero nunca llamo al lápiz y se fue a sentar en la mesa. Que extraño dijo el pequeño lápiz. Como va a escribir si no me llevo con él. Debe ser un error no demorara en volver por mí, el pequeño lápiz empezó a llamarlo diciéndole que lo había olvidado, pero el escritor sentado en su mesa saco de su bolsillo un objeto un poco extraño, parecía un lápiz, pero no tenía punta o al menos no se le veía una. El pequeño lápiz como pudo se asomó a ver que hacía con ese objeto nuevo. Y para su asombro estaba escribiendo con él las historias que ellos escribían juntos. Aquel pequeño lápiz muy deprimido no sabía que había pasado estaba confundido, porque aquel día tan esperado para el no sería más. 

Así el pequeño lápiz vio como aquel escritor termino de escribir aquella historia sin su ayuda, ya su vida no tenía sentido y pensó que bueno que era su final. Con lágrimas en sus ojos aquel pequeño lápiz pensó darse al olvido ya que no sería usado más en su vida. Aquel escritor al terminar regreso el cuaderno a su estantería y sin decirle una sola palabra al pequeño lápiz también dejo aquel extraño lápiz con el cual escribió la historia de la semana. El pequeño lápiz aunque muy triste quería saber que era aquel extraño objeto. Se le acerco y mirándolo asombrado de que no se veía rastro de desgaste a pesar que el escritor escribió por horas parecía que no había hecho nada, le pregunto que quien era. Mirándolo y viéndolo tan triste le dijo soy un lápiz mecánico. Un lápiz mecánico? dijo el pequeño lápiz. Pero si eres un lápiz porque no tienes ninguna marca de escritura a pesar que trabajaste tanto. El lápiz mecánico sonrió y le dijo. Yo no me desgasto como los lápices normales yo duro para siempre, lo único que necesito son minas de carbón así que nunca me acabo. Muy triste el pequeño lápiz dijo: “ya entiendo porque te escogieron, aunque con mucha tristeza tendré que aceptar que ya seré olvidado y nunca cumpliré mi propósito de morir escribiendo mi último párrafo”. El lápiz mecánico le dijo: “yo antes era un pequeño lápiz como tu pero cuando ya estaba a punto de darme por vencido el señor borrador me dijo que no me diera por vencido que había una manera de no morir, pero tenía que ir a la biblioteca y hablar con el libro de los cuentos porque había una historia que hablaba de ser un lápiz para siempre y nunca dejar de escribir. Y así fui a la biblioteca y el libro de los cuentos me mostro un mapa y tarde mucho tiempo hasta que lo encontré y así visite el sacapuntas mágico y el me convirtió en lo que soy ahora”. El pequeño lápiz estaba sorprendido de lo que le habían dicho y quería saber dónde encontrar al sacapuntas mágico, pues quería ser un lápiz mecánico que nunca se gasta y que puede escribir eternamente muchas historias. 

Así que le pregunto que donde él podía ver a el sacapuntas mágico. El lápiz mecánico dijo: es una travesía muy larga y si no tienes paciencia nunca lo encontraras y acabaras como muchos lápices que se pierden y jamás los encuentran. 

El pequeño lápiz estaba decidido en hacer esta travesía, lo más importante para él era escribir y cualquier sacrificio para hacer lo que amas es pequeño dijo el pequeño lápiz. El pequeño lápiz jamás había salido de la librería así que no tenía idea alguno de donde estaba la biblioteca. El lápiz mecánico le dijo, saliendo de la librería buscaras el camino del sol y lo seguirás, pero cuando se oscurezca debes esconderte de la luna porque ella te puede perder pues sus caminos son distintos al sol, no te desvíes, en el camino te ofrecerán que escribas en la paredes y las puertas, no debes hacerlo aunque parezca muy bueno, pues te desgastaras y morirás en el camino. Cuando llegues a la biblioteca, encontraras muchos escritores que querrán utilizarte, pero no debes aceptar pues te desgastaras y no podrás llegar al libro de los cuentos, pues muchos lápices mueren allí escribiendo resúmenes de libros. Debes ser fuerte y resistir la tentación de escribir hasta que no seas un lápiz mecánico. 

Y así empezó la travesía del pequeño lápiz, muy temprano cuando los niños estaban reunidos escuchando las historias como de costumbre, el pequeño lápiz salió de la estantería, con rumbo a la puerta de la librería. Con muchas lágrimas en los ojos se empezó a despedir de todos, aunque sabía que no era el fin, que los volvería a ver y se quedaría escribiendo para siempre, y así el pequeño lápiz cruzando la estantería bajo por la mesa y se dirigió a la puerta para empezar su viaje. Al llegar a la puerta miro hacia atrás saludando a sus amigos y recordando que debía seguir el camino del sol el pequeño lápiz cerró la puerta y salió a buscar su destino que era ser un lápiz mecánico. 

El solo salir de la librería era muy duro, porque toda su vida había estado allí. Pero sabía que su sueño era escribir historias por siempre y no lo lograría si era olvidado. Así que sin pensarlo dos veces siguió su camino hacia la biblioteca sin saber que esperar. De camino a su viaje lo primero que vio fue a dos viejos lápices que se habían dado por vencido y se habían quedado por el camino, se les acerco para saber si ellos podían ayudarle a encontrar el camino que tanto anhelaba. Al estar cerca noto que aquellos lápices se veían tristes así que les pregunto que les había pasado. Los dos lápices le dijeron que estuvieron mucho tiempo buscando la biblioteca, pero que ya se habían dado por vencido, porque en el camino encontraron niños que los invitaron a escribir en las paredes y ellos al sentirse bien por ser de utilidad fueron usados por esos niños y luego de un tiempo fueron desechados y se sentían muy tristes pues ya casi no tenían carbón para escribir así que preferían quedarse solos y así pasar sus últimos días hasta que el carbón dejara de escribir y así morir. El pequeño lápiz les dijo que podían ir con él a su viaje y que no se dieran por vencido pues si aún tenían carbón para escribir debían seguir, que no desperdiciaran su vida allí. Uno de los lápices le dijo que él no seguiría que su tiempo se había agotado que el prefería morir allí, que estaba seguro que ir a buscar algo que a lo mejor ni existía era peor. El otro lápiz convencido de las palabras del pequeño lápiz decidió seguirlo, si iba a morir al menos seria tratando de encontrar su sueño. 

En el camino se encontraron con un niño que les pregunto que para donde iban, los dos le dijeron que para la biblioteca que si el sabia donde quedaba que los llevara, el niño les dijo que la biblioteca era un lugar muy malo y que mejor se quedaran con él, que tenía muchas cosas por rayar y que ellos le servirían de utilidad. El pequeño lápiz le dijo que no que el seguiría su camino el viejo lápiz sin embargo quería quedarse y añoraba escribir pues, sentirse útil es lo que todos queremos dijo. El pequeño lápiz trato de convencerlo que siguieran pero él no quiso y se quedó con el niño. El pequeño lápiz si sabía lo que quería, y no se dejaría convencer tan fácil, siguió en su camino en busca de la biblioteca. 

Así se hizo de noche y recordó las palabras de su amigo el lápiz mecánico que podía perderse porque los caminos de la luna eran diferentes a los del sol. Busco refugio y encontró una pequeña guarida cerca de una vieja tienda de antigüedades, allí pasaría la noche decidió. 

Al entrar en la tienda lo primero que vio fue una pluma que estaba escribiendo en un cuaderno la hora que su dueño había cerrado el local. Se le acercó y le pregunto si se podía quedar, la señora pluma le dijo que estaba bien que había un viejo lapicero que podía dormir allí, Así el pequeño lápiz durmió esa noche esperando el día siguiente para seguir su camino. Al día siguiente muy agradecido con la señora pluma se dispuso a seguir su viaje, pero la pluma le pregunto hacia donde se dirigía, el lápiz le explico todo sobre la biblioteca y el libro de los cuentos. La pluma sonrió y le dijo que todo eso era falso que ella había estado en la biblioteca y jamás escucho algo parecido. El pequeño lápiz confundido le dijo que su amigo el lápiz mecánico le había dicho todo. La pluma le dijo que ella conocía a ese lápiz mecánico y que fue engañado para que se fuera y así el quedarse con todas las escrituras, aquel lápiz muy triste pues ya había avanzado bastante, decidió ir a la biblioteca a lo mejor encontraba un escritor que lo usara para escribir algunas historias y ya acabaría su vida como tanto anhelaba. 

Se despidió de la pluma y siguió su camino un poco triste por todo lo que la pluma le había dicho, pero al menos tenía un nuevo objetivo. Siguiendo el camino del sol se topó con un niño y este le pregunto a donde iba el pequeño lápiz le explico, el niño le dijo que lo ayudara a escribir una tarea que tenía que entregar, pero que no había podido hacer. Bueno dijo el lápiz no tengo nada que perder y dejo que el niño lo llevara a su casa y escribiera su tarea, era bastante tarea y cuando el niño termino ya solo le quedaba carbón para una historia más. Aquel niño muy agradecido le dijo que él lo llevaría a la biblioteca, el lápiz acepto ya que estaba muy cansado y se había hecho de noche. La mañana siguiente el niño llevo al lápiz a la biblioteca como había prometido, pero al llegar a la biblioteca en la entrada decía que estaba cerrada, pues era domingo y ese día no habría, el niño le ofreció al lápiz llevarlo a la casa, para que al día siguiente regresaran, pero el pequeño lápiz ya estaba muy agotado y le dijo que él se quedaría allí a esperar que abriera. El niño muy agradecido se despidió del lápiz y se fue. El pequeño lápiz un poco triste porque ya casi se acababa su vida, también estaba orgulloso de su camino y solo quería encontrar a un escritor que escribiera su última historia. 

Mientras estaba allí, se percató que había alguien también esperando que abriera la biblioteca, se acercó para saber quién era. Era un viejo saca puntas, todo oxidado parecía que estaba muy enfermo, él lápiz le pregunto qué hacia allí, él viejo sacapuntas le dijo que había venido a morir a la librería también, pues sabía que en la biblioteca siempre necesitaban un sacapuntas en caso que algún lápiz quisiera afinar su escritura, pero no se percató que era domingo y estaba cerrado, así que lo más probable es que moriría allí sin poder cumplir su último deseo. El pequeño lápiz, un poco triste, porque quería ayudar al viejo sacapuntas, pero si se ponía a afinar su punta lo más probable que se desgastaría más y no le alcanzaría para escribir su última historia. Y nadie iba a querer un lápiz que escribiera una historia a medias. Se puso a pensar que a lo mejor como ya era muy pequeño nadie lo querría y seria olvidado. Se acercó al viejo sacapuntas y le dijo que le ayudaría a cumplir su último deseo, aquel viejo sacapuntas muy contento, le dio muchas gracias al pequeño lápiz y con su último suspiro afino la punta del lápiz y se desintegro lentamente, pero con una sonrisa en su boca. Solo me queda un poco de carbón para escribir parte de una historia ojala algún escritor tenga una historia a medias que necesite completarla y así abre cumplido mi misión en esta vida. Al amanecer el pequeño lápiz, muy entusiasmado entra a la biblioteca y se acerca a la recepción, pues quería estar en el lapicero central en caso alguien necesitara escribir algo. En la recepción estaba una regla con su corbata, era la encargada de recibir los lápices y todos los materiales de escritura, al ver al pequeño lápiz le pregunto qué hacia donde se dirigía. El pequeño lápiz le explico que quería morir escribiendo una historia y sabía que en la biblioteca había muchos escritores. La regla le dijo que lamentablemente solo recibían lápices con suficiente carbón para al menos dos escrituras y que él no podía dejarlo pasar, pues no era suficiente el carbón que le quedaba. Muy triste el lápiz, salió de la biblioteca, muy agotado y decepcionado porque todo le había salido mal. Y pensó que su final sería ser olvidado, mientras salía de la biblioteca un señor se le acercó y le dijo: ¿Quieres ser de ayuda? El lápiz lo miro y le pregunto ¿Cómo puedo ayudarlo? Necesito firmar unos documentos. El pequeño lápiz dijo que estaba bien al fin y al cabo jamás moriría escribiendo una última historia, pero al menos moriría ayudando a alguien. El señor lo tomo y empezó a firmar sus documentos con el poco de carbón que le quedaba hasta que el pequeño lápiz dio su último trazo. Y así el pequeño lápiz cerro sus ojos ya para partir de este mundo pues ya no tenía carbón, y sabía que su tiempo había llegado. Hacia donde irán los lápices al cielo de lápices decía en su interior, escucho un ruido muy fuerte y abrió sus ojos a ver que estaba pasando y vio un libro gigante que se acercaba a él, no sabía que estaba pasando, pensó que estaba en el paraíso de los lápices. El gran libro se le acercó y le dijo, soy el libro de los cuentos y he visto tu andar y estoy en deuda contigo, pues me has ayudado mucho. El pequeño lápiz confundido, pues jamás había visto a aquel libro le dijo: Creo que está confundido yo jamás le he ayudado, es más es la primera vez que lo veo. El libro de los cuentos le dijo yo era aquel niño que le ayudaste con su tarea, también era el viejo sacapuntas que ayudaste a que diera su último suspiro con felicidad y luego el señor que le diste tu ultimo trazo también era yo. He visto que has sido muy bueno y te concederé lo que has venido a buscar. El pequeño lápiz muy sorprendido entendió que todo había sido una prueba y estaba feliz, y le dijo lo único que quiero es ser un lápiz mecánico para escribir muchas historias sin que se agoten nunca. El libro de los cuentos dijo: has sido el lápiz con mejor corazón que he conocido no te convertiré en un lápiz mecánico, pues sus minas se agotan y con el tiempo deja de funcionar, serás mejor una pluma mágica que jamás se le agotara su tinta para que escribas eternamente y cuentes las mejores aventuras jamás contadas. El pequeño lápiz estaba muy feliz, pues entendió que hacer el bien a los demás le había dado esa recompensa. Y así el pequeño lápiz se convirtió en aquella pluma mágica que todos usaban, para escribir grandes historias, todos los escritores que iban a la biblioteca la buscaban para ayudarle a terminar historias o a crearlas y así el pequeño lápiz se convirtió en una pluma mágica.

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