domingo, 18 de octubre de 2020

Carta a Eros

Guanajuato, Guanajuato 06-octubre-2020

A Eros:

Hola ¿Cómo estás? ¿Estás? Ya no sé cuánto tiempo ha pasado desde tu última partida, pero desde ese día siento que la vida corre y se va de largo, y yo nada más la veo pasar, pero de vez en cuando me dejo arrastrar por ella. Y la corriente de repente me pega tan fuerte que me hace sangrar de las viejas heridas y también me abre otras nuevas, pero basta con soñar que vuelvo a tenerte para no caer inerte.

¿Sabes? Desde que ya no estás me cuesta más estar, sufrir me es más fácil y entonces solo sufro, en eso se basa mi existencia, vivir sufriendo mientras cargo con la cruz de tu ausencia. Sin ti en mi vida solo hay decadencia. Todo dentro mío se derrumba y esa destrucción es tan grande que alcanza al mundo de afuera. Caigo con el mundo y nos hacemos cenizas juntos, ya no vuelo más.

Desde tu adiós, la soledad se siente más pesada, aunque estando contigo la añoraba, no vayas a pensar que es porque no disfrutaba de tu presencia, al contrario, yo me alimentaba de ella. Te me has aparecido tanto y de tantas formas, con tantas caras que ya no se a cuál de ellas extraño. ¿Te extraño? No, no te extraño, te necesito. Necesito la soledad contigo.

Desde que te fuiste empecé a quererte. Siempre me detuvo el miedo a poseerte. Y te quería antes de quererte, contigo en mi vida no extrañaba la muerte. Pero, te quiero más en libertad sin que mis garras tus alas puedan cortar. Te quiero porque me das felicidad, te quiero porque me enseñaste a volar. ¿Me querías tú? ¿Me quieres tú? Creo que no me importa, pues con mi amor por ti me sobra.

Desde que no vuelves te espero impaciente y el miedo crece cuando pienso que no volveré a verte. ¿Llegarás? Si, ¿verdad que si volverás? ¿Qué forma tomaras esta vez? ¿En qué ojos nos volveremos a ver? Me pregunto si sentiré tu flecha ardiente otra vez, si volverás el tiempo a detener. Tengo urgencia de ti, me gustaría volver a vivir. Quiero que tus alas se vuelvan a posar en mí, quiero que al mundo y a mí nos hagas resurgir.

No, no creas que te apresuro. Mejor vuelve cuando yo me haya encontrado y entonces te querré siempre. Me despido hasta que el día llegue, pero por favor vuelve. 

ATTE. Una enamorada del amor

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