miércoles, 28 de octubre de 2020

La orden | Juan Luis Henares

Don Carlo es como mi padre, gracias a él estoy aquí; cambió mi destino, sino hubiera terminado mis días encerrado en la cárcel. De pibe me la pasaba de pelea en pelea, tanto en la escuela —llegué hasta tercer grado— como en el barrio. Me rescató del internado de menores en el que estaba encerrado y me llevó a trabajar a su lado; Don Carlo me dio una razón para vivir. Le debo todo.

Muchos le temen, lo llaman el mafioso del barrio, y tienen razón. Se dedica a la venta de drogas, a la quiniela clandestina y es dueño de la mayoría de los bares y prostíbulos de la zona; tiene arreglos con la policía y con los ladrones, maneja los negocios sucios de gran parte de la ciudad. Lo he visto matar gente con sus propias manos, pues estuve a su lado en varios de esos momentos. En cierto punto, yo también le temo.

Una tarde me dijo que debía dedicarme al boxeo, ya que con mi fuerza y sus contactos llegaría a ser campeón. Le hice caso —sus consejos son órdenes—, entrené muy duro y después de un invicto de veinte combates ganados hoy es mi gran día.

Mi viejita está orgullosa, guarda los recortes que hablan de mí. De la cárcel al estrellato es el título de su reportaje preferido, a color y doble página en El Gráfico. Ahora, sentada en primera fila, espera ver a su hijo ganar la corona nacional de los pesos pesados. Soy su vida —todo lo que tiene— y su deseo mayor es colocarme el cinturón de campeón.

Estoy solo en el camarín, en veinte minutos llegará el gran momento. Desde el estadio se escuchan los gritos de la gente; la mayoría corea mi nombre, nadie duda que seré el campeón. Yo tampoco. Me pongo el pantalón, luego las botas, ato los cordones y de pronto se abre la puerta de la pequeña sala. Es Don Carlo, acompañado de sus guardaespaldas que no se separan en ningún momento de su lado. Se lo nota alegre, lleva puesto un traje bordó —con camisa azul y corbata amarilla— que se hizo confeccionar para esta ocasión. Se acerca y me palmea, me recuerda los años que llevamos juntos, lo que ha hecho por mí y la fidelidad que le debo. Se lo agradezco.

De inmediato me dice que las apuestas están nueve a uno a mi favor, y que esta noche el gran negocio es mi derrota; debo pelear hasta el último round, y ahí tirarme a la lona. Me quedo mudo, es el golpe más fuerte que me han dado en toda mi carrera de boxeador; me abraza y explica que no tengo que hacerme problema: la revancha vendrá en poco tiempo y ahí seré el campeón. Se retira con su séquito y la soledad me invade; no puedo contener las lágrimas. Tengo bronca, pero sé que son las reglas de juego: a Don Carlo no se lo traiciona; gracias a él estoy en este lugar y lo importante es su negocio. Mi gloria deberá esperar. Aprieto los dientes, me pongo la bata, aviso a mi entrenador que estoy listo, y junto a los auxiliares salgo hacia el ring.

Subo al cuadrilátero, el estadio está colmado; en el ringside resalta la figura de Don Carlo con su mujer, una joven veinteañera —hermosa rubia— llena de joyas. Sentados junto a ellos los custodios. Metros al costado, mi madre; la noto emocionada, es su día soñado. Pobre, cuando me vea caer… ¿Cómo le voy a explicar la derrota? Esto la matará.

Se inicia el espectáculo; el relator nos presenta al público, hay un bullicio ensordecedor.

—¡Segundos afuera! —ordena el árbitro, tras lo cual viene el saludo con mi rival. Me mira fijo y noto en su rostro una risa burlona, sabe lo que sucederá. Suena la campana y esa sonrisa no se borra: se me ríe en la cara. Pienso en mi madre, y con todas mis fuerzas lanzo un cross de derecha directo a la mandíbula. Como fulminado por un rayo cae a la lona, imposible levantarse.

—¡Knock-out! —gritan enardecidos todos en las tribunas.

Todos menos Don Carlo.

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Juan Luis Henares nació en 1963 en Paraná, Argentina; desde 2012 reside en Colonia Avellaneda. Profesor en Ciencias Sociales. En 2004 con Treinta mil imprescindibles ganó el Primer Premio en el Concurso Memoria y Dictadura; comenzó luego a escribir notas sobre temas sociales en revistas alternativas. Desde 2015 escribe cuentos; obtuvo premios, menciones y publicaciones en antologías y páginas web de Argentina, Cuba, México, Uruguay, Venezuela, Colombia, Guatemala, Chile, Perú, España, Alemania, Canadá y Estados Unidos. En 2018 fue publicado su primer libro: Lápiz clandestino. Actualmente prepara el segundo.

Web: https://juanluishenaresescritor.wordpress.com/.

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