martes, 24 de noviembre de 2020

Carta a un viejo primer amor | Eda

A mi querido Dalex, mi primer amor.

Hola, quisiera compartir algunas pocas cosas contigo. ¿Sabes? El día de hoy amanecí pensando en ti, en lo feliz que fui a tu lado, lo mucho que me gustaba tenerte junto a mí, mirar como nuestras manos encajaban de manera perfecta al entrelazarlas, como nuestros corazones se unían en un solo latido, me regocijaba estando cerca de tu vida, recostar mi cabeza sobre tu hombro y subir la mirada lentamente y que se encontraran, no existía necesidad de pronunciar palabra alguna porque ciertamente los ojos son la ventana del alma y en ese silencio estaba todo lo que necesitaba.

Entre recuerdo y recuerdo, la nostalgia se apodera de mí y me hace desear repetir esos momentos. Imagino estar cara a cara nuevamente, tu rostro se torna un poco serio y oigo tu voz preguntando «¿Me amaste?». «¿Que si te amé?» Respondo yo, ¡claro que lo hice! Te abriste paso en mi corazón poco a poco y te llevaste la primicia de mi amor. Fuiste ese primer amor, único, bonito e inigualablemente incomprensible, tanto que nadie ha podido ocupar ese lugar. Te amé porque contigo podía ser yo misma sin temor a ser criticada, amaba hacerte reír y sobre todo recibir tu mirada la cual me hacía sentir sencillamente especial.

Ahora, no se si te diste cuenta que todas estas memorias están redactadas en tiempo pasado. Los años pasaron unos tras otros mientras y mi corazón añoraba la ilusión de tu presencia, guardé esperanza tras esperanza en secreto en lo más recóndito de mi corazón, en ocasiones te miraba a lo lejos y mientras más lo hacía sentía un golpe en el pecho que poco a poco iba secando mi alma; al conseguirme en una misma sala contigo, mi corazón gritaba tu nombre y mis ojos te buscaban y ya no sabía qué hacer con tanto amor reprimido, por lo que decidí sacarte de mi vida antes que fuese demasiado tarde, debía proteger mi engañoso corazón, pero solo logré sacar parte de ti, el resto, ya lo hacía perdido.

Porque ciertamente el primer amor nunca se olvida, porque es el encargado de despertar en ti ese afecto maravilloso que nunca creíste sentir.

Porque nunca te olvidaré, ya que has dejado una huella imborrable en mi vida. Fuiste, eres y siempre lo serás para mí el recuerdo del primer amor.

Atentamente: Tu pequeña princesa, que te amó con locura.

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