miércoles, 30 de diciembre de 2020

Las rosas son rojas, el cielo es azul y a nadie le importa un carajo | Axl Joke

Justifico la existencia de este escrito por dos motivos: el principal es porque estoy en campaña permanente contra los vicios que hacen mal a la escritura, el segundo y menos importante es debido a la lectura de un artículo que consiguió sacarme una sonrisa involuntaria. Quisiera citarlo como es debido, pero no recuerdo dónde lo leí ni vale la pena ir a buscarlo. Recuerdo el nombre, "No seas como Stephen King" imperaba. Era un artículo tan olvidable como los que abundan en la red, sin embargo, especialmente superficial y pretencioso. Criticaba el libro On Writing: A Memoir of the Craft (editado en español como "Mientras escribo") del autor en cuestión.

Al leer el artículo, le imaginé leyendo una copia del libro que habría sido rescatada del triturador de una oficina en llamas y, luego, se pondría a escribirlo con lo que pudo leer de los pedacitos rescatados, y esta imagen es la que me roba la sonrisa; dejaba al descubierto que no entendió dos palabras del libro y se tomó el atrevimiento de buscar visitas con el título o, por romper una lanza a su favor, que buscaba el negrito en el arroz (a pesar del título y la intención de su artículo).

A la vez que criticaba el libro, el autor desconocido ofrecía consejos para escribir sin parecerse a Stephen King. Tan superficiales como su lectura del libro. Tan olvidables como cuando habla quien no tiene nada que decir.

En las siguientes líneas rescato consejos reales y, a mi humilde parecer, mucho más fructíferos para quienes deseen comenzar a escribir, deseen o no parecerse a su autor favorito. ¡Qué más quisiéramos que tener el éxito de King!

6 CONSEJOS CON AMOR PARA QUIENES DESEAN ESCRIBIR

1) Un escritor es un lector más tiempo, incluso, del que pasa escribiendo. Lo primero, y para mí más importante, ya que es la mejor herramienta con la que contamos quienes aspiramos a escribir propiamente; es convertirnos en lectores asiduos, si es que no somos ya lectores empedernidos. Digo que es nuestra mejor herramienta porque la lectura es a nosotros como las matemáticas a un ingeniero. Imposible disociar una cosa de la otra. Aunque persistan entre la comunidad ciertos entes dedicados a atentar contra la naturaleza, tarde o tempranos sus letras hablan por ellos (¿quién lo pensaría?) exponiendo sus carencias.

En este punto quiero englobar la importancia de formarse, cual sea el camino que elijamos y los medios que dediquemos. ¡Nadie nace poeta, dejen de engañarse! Cuando eso ocurra los bebés serán los más grandes exponentes literarios del globo y yo su mayor seguidor.

2) Del dilema que si ya se ha escrito todo y es complicado ser completamente original... ​​ ¡Uff! Éste es todo un tema en la comunidad en el cual no soy experto. Pero, con su permiso, ahora cuento algunas  de mis reflexiones al respecto.

Partiendo de que cada mente es un universo y cada uno se ha formado de manera distinta, no faltará la diversidad a la hora de contar las cosas que uno ve, vive o imagina. Por este lado, las posibilidades son infinitas y se mantienen así gracias a que las letras comparten con los números la capacidad de interactuar de infinitas maneras. Hubo alguien a quien no recuerdo cuyo éxito se basó en reescribir con su estilo propio las historias que le gustaban. Un caso extremo. Al momento de tratar un tema ya manoseado por otros autores, lo más importante es proponer algo. Una mínima chispa nacida completamente de ti aleja tu obra del pecado más grave que podemos cometer y es el plagio.

Ahora cito la frase que nos encanta enjaretarle al Joker: "Vivimos en una sociedad..." nacemos y nos desarrollamos bajo una o varias culturas cuya naturaleza es evolucionar con el tiempo y llevarnos entre las patas mientras ocurre lo que ocurre. Imposible que no surjan temas nuevos a diestra y siniestra que nos obliguen (a detenernos) a reflexionar; a menos que tengamos la empatía de una piedra, en cuyo caso, ¿por/para qué escribir?

Somos seres sensibles y somos afectados constantemente por el mundo que nos rodea. Un mundo cambiante, un ente vivo que se desarrolla junto con nosotros; evoluciona y se convierte en un escenario gigantesco que nos permite ver y vivir de todo. Conceptos viejos mueren, otro cambian y otros surgen. ¡Benditos millennials!

3) Quien escribe, lo hace con un propósito o idea en mente. No escribe por escribir, no escribe para llenar páginas. Un escritor primero tiene algo que contar, algo que decir al mundo. Luego se pone a trabajar para lograr plasmarlo en letras.

4) Un escritor no ofrece al público un texto que personalmente no le gusta, algo que él mismo no leería, algo con lo que no esté completamente satisfecho. No. No lo haría. Todos comenzamos practicando y escribiendo mierda tras mierda. Es el acto más íntimo de nuestra carrera como escritores: practicar, borrar y tirar a la papelera. En lo personal creo que he tirado el noventa por ciento de mi obra a la basura y no me arrepiento. Por respeto al público lector, no le daremos a leer cualquier cosa; responsabilidad social, me gusta llamarle así.

Todos comenzamos sin saber, repito y practicamos una y otra vez escribiendo cosas que no nos convencen del todo y eso nunca nos va a detener de seguir intentándolo, porque nos sirven de práctica. Pero sabemos que esos textos de práctica son lo más íntimo que tenemos, es algo que solo someteríamos a la crítica de alguien de confianza con el profundo deseo de mejorar. Después de eso, ya no nos sirven esos textos y existe un lugar para ellos, a escoger: la papelera o lo más recóndito de tu memoria.

5) Un escritor no escribe para llenar páginas (otra vez para enfatizar). En lo personal admiro mucho a los que escriben minificciones y es porque saben contar una historia sin robarme el tiempo. Esto no quiere decir que tengamos que forzar a que nuestra historia se cuente en pocas palabras. Una historia ha de ser contada en las palabras que sean estrictamente necesarias. Sean cuatro palabras (las hay) o sean trece tomos de una serie. Para esto el trabajo de edición es indispensable.

Stephen King llama «paja» a todas las palabras que sobran o rellenan un escrito. La paja es pérdida de tiempo del lector, demuestra falta de habilidad y resta valor a tu escrito.

6) Una obviedad no es una ficción. Las rosas son rojas, el cielo es azul y a nadie le importa un carajo. Una ficción, y en general cualquier escrito con propósito, debe ser una experiencia para el lector. Según la manera en que esté narrada, puede ser desde una charla con un autor del pasado remoto hasta una aventura casi tangible. Se trata, pues, de que los lectores vivimos en la literatura lo que no tenemos oportunidad en nuestra realidad (y tonterías ya nos sobran, no queremos más).

Bonus: ¡Edita, por el amor de Arceus, edita! Está feo dar de comer al lector tu poema sin sal. El mejor cocinero prueba su comida para saber qué le falta aún cuando ha seguido la receta al pie de la letra. Edita, o consigue un editor, pues es una tarea vital para la producción literaria.

Estas reflexiones son parte de lo poco que he aprendido en mi tiempo de lector y de aspirante a escritor. Con todo el amor de mi corazón las comparto aquí a modo de consejos, deseando profundamente que enciendan una luz en sus caminos, o en su defecto, que produzca una reacción violenta en sus mentes que los anime a decirme lo loco y mal que estoy con las palabras que su cortesía permita.

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