miércoles, 9 de diciembre de 2020

A mi viejo | Jacz Nil Admirari

No me gustaba ir a visitarte, te lo confieso.

Cruzar la mitad de la ciudad sólo para darte una vuelta no me resultaba ni atractivo ni emocionante. Llegaba al apartamento y lucía sucio, descuidado, desvencijado, pero esa vez, estando allí, sentados en la sala en medio de una conversación trivial, la mirada, tu mirada, perdida en el horizonte, en el paisaje montañoso que se mostraba ante nosotros, que más de una vez me hizo a mí soñar con mejores momentos, alejado de los gritos, del maltrato verbal, de la amenaza latente, del sin razón y del sin sentido, del olor a borracho sudoroso maleducado cuyo escándalo me disturbaba de mis anhelos con otras realidades, ese mismo paisaje frente a nosotros que en mis ojos fueron sueños fabulosos, en los tuyos, durante una conversación trivial, se convertía en oprobio, en desaprobación, en decepción, en vergüenza, en esos ojos que no me miraban a mí sino a la nada, había reconocimiento de saber que yo me había dado cuenta que todo estaba perdido, que ya no tenías las fuerzas para luchar, ni las fuerzas ni las ganas, ni motivos para hacerlo, habías sido conquistado por el enemigo y tu rendición fue sin condiciones, entregaste tus armas y con las rodillas al suelo dejaste que dispusieran de tu destino.

No importa lo que digan, la vida es una batalla constante, y el enemigo se presenta de múltiples formas: a veces bajo la figura de una adicción, como el alcoholismo; a veces bajo la figura de un desacuerdo irreconciliable, como el divorcio; o incluso peor, un signo con el que se nace, como la soledad.

La soledad es inevitable. Puede permanecer oculta como una sombra, como un presagio, como un susurro nocturno del cual no se está seguro si ha sido el viento o la madera que cruje por los cambios de temperatura o, incluso, algo más siniestro bajo la cama; es una enfermedad que se padece y de la cual difícilmente se escapa. La cura no existe. Tratamientos muchos; eventuales distracciones y disfraces para no afrontar la realidad, pero al final del día, con la almohada bajo la cabeza y la mirada en el techo, justo antes de cerrar los párpados, allí, en plena oscuridad, te saluda, y te recuerda que siempre estuvo presente, a la espera, al acecho, tan sólo dándote la oportunidad de respirar, de esperanzarte, de que te hicieras fuerte para que, al volver, ella tuviera de qué alimentarse.

Algunas semanas pasaron luego de esa visita. El continuo consumo hizo estragos en tu organismo que se volvieron irreversibles, tu mente desvariaba con frecuencia, y aunque mantuviste la cordura hasta el final, ya no hablabas mucho, aunque tampoco hubo nunca mucho de qué hablar. Nunca esperamos tu recuperación, sabíamos que el deceso llegaría en algún punto, y así fue como nos sorprendió una mañana. El alcoholismo más que una adicción, es uno de los síntomas de sufrir soledad crónica.

No estuve allí cuando tu bandera fue arrancada, cuando el asta fue partida en dos y sus restos lanzados a la hoguera. Nadie estuvo. Pero estuve ahí cuando tu mirada perdida me anunciaba que no habría ya razones para gritar o razones para tapar los oídos. Había demasiada soledad en tus ojos, y era inoperable.

Quisiera decirte que te perdono, pero no sé cómo. Sin embargo, puedo decirte que ahora te entiendo. La soledad es algo que a algunos nos acompaña constantemente, como un signo.

Espero que algún día, cuando mire al horizonte y aprecie un paisaje montañoso en la distancia, aunque mi mirada esté llena de soledad, tenga a alguien que me acompañe.

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Finalista en el Concurso “La vida en tiempos de Covid”, organizado por la agencia literaria internacional Orizzonte Atlántico (Italia), noviembre 2020. Cuento: La fórmula de la felicidad.
https://es.orizzonteatlantico.it/

2do lugar en el 1er Concurso de Cuentos Covid19, de la Revista Literaria Cartearse (digital), 2da edición agosto 2020. Cuento: Transición.
https://issuu.com/cartearse/docs/revista_cartearse_n_mero_2_agosto_2020_cartas_de_p

Selección de la Revista Literaria Cartearse (digital), 2da edición agosto 2020. Cuento: La búsqueda.
https://issuu.com/cartearse/docs/revista_cartearse_n_mero_2_agosto_2020_cartas_de_p

Selección de la Revista Literaria Anuket (digital), Editorial Anuket, edición enero 2020. Cuento: Forma y pasión. 
https://lektu.com/l/editorial-anuket/revista-literaria-anuketconvocatoria-2019tomo-1/12437?af=ghp

Selección en el V Concurso de Microrrelatos “MICROTERRORES”, Editorial Diversidad Literaria, edición 2019. Cuento: El puntero.
https://www.diversidadliteraria.com/info-concursos/concursos-antiguos/microterrores-v/

Ganador en el XVI Concurso de Cartas de Amor, 12/2017. Caracas, Venezuela. Carta: A mi Viejo.
http://concursocartasdeamor.com/a-mi-viejo/

Ganador en el Concurso Venezolano de Literatura Fantástica y Ciencia Ficción SOLSTICIOS. 12/2017. Cuento: Bris.
http://solsticiosvzla.blogspot.com/

Ganador en el concurso “Narrativa y otros géneros” convocado por la Revista Digital Desdeahora, 08/2013. Cuento: Monstruos en mi cabeza.
https://www.instagram.com/p/BV8hhxWgkW7/

2do lugar en el Concurso del Taller de Escritura Creativa de la Fundación Casa Arturo Uslar Pietri, 08/2013. Caracas, Venezuela. Cuento: El camino.
https://www.instagram.com/p/BfwvRMag3JT/

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