sábado, 30 de enero de 2021

El hoyo en la tierra | Pilar Obón

Debajo de la tierra, donde no llega la luz, hay cosas horribles, que ni siquiera nos imaginamos. Eso lo descubrí el otro día, cuando fui al campo con mis papás. Me gusta mucho explorar, así que mientras papá preparaba un pequeño campamento y mi mamá recogía algunas ramas para hacer una fogatita, me fui por ahí.

—No te alejes mucho —me dijo mamá.

Yo asentí y me fui. Iba caminando, cuando de pronto el suelo se hundió bajo mis pies. Había pisado sin querer la hojarasca que cubría un profundo agujero y caí en él. Me deslicé por las paredes de la tierra como en una resbaladilla, y varios metros más abajo, llegué al fondo. Entre la poca luz y la sacudida, me tardé un poco en ver. Aquella era una especie de tumba. Un esqueleto estaba junto a mí, con un cuchillo todavía clavado en el pecho. Alguien había asesinado a esa persona, había hecho un hoyo en la tierra y la había arrojado ahí.

El esqueleto ya no tenía carne y estaba en los puros huesos y había algo que se movía. Era unos gusanos blancos y muy gordos. Se arrastraban por sus costillas, salían de las cuencas de sus ojos y de su nariz. Esos gusanos se habían comido a ese hombre. Pero la carne se les había acabado y estaban hambrientos. De repente, debajo de mí comenzaron a salir miles de gusanos más. Gusanos ciegos, porque viven bajo la tierra y no necesitan los ojos porque ahí no hay luz para ver. En un momento, se me subieron. Tenía gusanos en todo el cuerpo. Se movían rápido dejando tras de sí una baba espesa. Entonces sentí pequeñas mordidas, ¡me estaban comiendo vivo! Yo estaba paralizado. Entonces, pensé que los gusanos se comen a los muertos porque no se mueven, ¡tenía que sacudirme! Como pude me levanté, arrancándomelos. En ese instante, escuché la voz de papá.

—¡Estoy aquí! —Grité.

Traté de comenzar a subir por las paredes de tierra. Me agarré de las raíces y de las piedras y, poco a poco, subí. Papá me ayudó a salir. Todavía me despierto por las noches, gritando, porque sueño que estoy lleno de gusanos que me están comiendo.

Sí, debajo de la tierra hay cosas horribles, que ni siquiera nos imaginamos.

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Escritora profesional, con más de treinta años de trayectoria. Licenciada en Ciencias de la Comunicación Social por la UAM, cuenta con un diplomado en literatura infantil por el Institute of Children's Literature, de Connecticut. Ha escrito para casi todos los medios (radio, cine, historieta, televisión, revistas), para público de todas las edades. Cuenta con más de dos mil artículos escritos a la fecha, con temas como psicología y autoayuda, sexualidad, salud, relaciones de pareja, relaciones familiares, relaciones sociales, astrología, esoterismo, metafísica y tests, entre otros. Realiza traducciones literarias para Random House Mondadori, en inglés, francés, italiano y portugués. Es la traductora de Paulo Coelho para Latinoamérica. Ha publicado cerca de cien libros de divulgación, por ejemplo, El mágico universo de la santería, (Ediciones B). En 2009 obtuvo una mención honorífica por originalidad en La pantalla de cristal, con una campaña de educación financiera para Compartamos Banco. Escribió libretos para el programa Lo que callamos las mujeres, y A cada quién su santo, de Televisión Azteca.

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