domingo, 10 de enero de 2021

La maldición del hechicero | Pilar Obón

Era una noche oscura; la luna se había ocultado, temerosa, tras  un manto de densas nubes. Un viento helado soplaba con fuerza, arrancando las hojas de los árboles y aullando entre los riscos y desfiladeros. En lo alto de la montaña, un hechicero resentido con el mundo lanzó un hechizo y una maldición contra todo el género humano. Alzando al cielo sus manos huesudas, el hechicero pronunció estas espantosas palabras:

—¡Desde aquí los maldigo hombres, mujeres y niños de la Tierra! ¡Lanzo mi poderoso sortilegio, y aquél que se encuentre en su camino, recibirá un horrible castigo!

De sus manos salió una descarga eléctrica que restalló como un trueno por toda la montaña, estremeciéndola hasta sus cimientos. Un rayo subió vertiginoso, iluminando la noche con un brillo pálido, y estrellándose contra las nubes que se arremolinaban en el cielo, de ahí se dispersó hasta los lugares más escondidos del planeta... El hechizo viajó en las tinieblas, convertido en mil maldiciones, y mucha gente comenzó a padecer la venganza del loco hechicero. Dicen que a veces una persona siente un golpe en la cara. No sabe de dónde viene, ni quién se lo dio. Al poco rato, se olvida del incidente, pensando quizás que fue el viento o que lo imaginó. No puede saber que ha sido golpeada por la maldición del hechicero. Pero entonces, en la noche, cuando la persona está a solas y se mira en el espejo, ve cómo su cara comienza a agrietarse, como si algo la estuviese quebrando desde adentro. Las grietas se van haciendo más y más grandes, hasta que la cara comienza a caerse a pedazos... O puede ser que, de pronto, sientas un pequeño pero doloroso piquete en un pie, como de un insecto. Sólo que no hay ningún insecto, porque estas en tu cama. A la mañana siguiente, tu pie y toda tu pierna amanecen negros y secos. No fue un insecto, fue la maldición del hechicero. En ocasiones, el sortilegio toma otras formas... Horribles caras aparecen en tus sueños... Caras de largos y afilados colmillos, ojos relampagueantes... Te despiertas con un sobresalto y ves esas caras frente a ti y te das cuenta de que no estabas soñando. O bien, lo sientes en la forma de una presencia oscura que te sigue a todas partes, que te acecha desde los rincones, que se oculta debajo de tu cama esperando para agarrar tu pie en cuanto te levantes.

Ten cuidado, mucho cuidado con la maldición del hechicero resentido con el mundo. No permitas que su hechizo te alcance, porque algo espantoso puede suceder. Muchos dicen que esto es sólo una leyenda, pero sé que es verdad. He visto cómo a uno de mis amigos de pronto comenzó a caérsele la cara, hasta quedar convertida en una calavera. Ten cuidado, mucho cuidado con la maldición del hechicero, que está en todas partes y a cualquiera puede alcanzar.

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Escritora profesional, con más de treinta años de trayectoria. Licenciada en Ciencias de la Comunicación Social por la UAM, cuenta con un diplomado en literatura infantil por el Institute of Children's Literature, de Connecticut. Ha escrito para casi todos los medios (radio, cine, historieta, televisión, revistas), para público de todas las edades. Cuenta con más de dos mil artículos escritos a la fecha, con temas como psicología y autoayuda, sexualidad, salud, relaciones de pareja, relaciones familiares, relaciones sociales, astrología, esoterismo, metafísica y tests, entre otros. Realiza traducciones literarias para Random House Mondadori, en inglés, francés, italiano y portugués. Es la traductora de Paulo Coelho para Latinoamérica. Ha publicado cerca de cien libros de divulgación, por ejemplo, El mágico universo de la santería, (Ediciones B). En 2009 obtuvo una mención honorífica por originalidad en La pantalla de cristal, con una campaña de educación financiera para Compartamos Banco. Escribió libretos para el programa Lo que callamos las mujeres, y A cada quién su santo, de Televisión Azteca.

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