miércoles, 20 de enero de 2021

Ova sanguine | Eduardo Omar Honey Escandón

Saitani dice que los ha visto pero no le quiero creer. Ni hoy ni nunca. Ella dice que tienen forma de huevo pero que su textura es como la del hígado de una res y que son de color hierro. Palpitan en los lugares oscuros de cualquier casa, donde haya una tiniebla lo suficientemente densa para esconder su negro latir. 

En su interior se incuban las sombras que se arrastrarán por el mundo cuando llegue el momento. Dice que, a punto de emerger, no romperán poco a poco el cascarón sino eclosionarán al mismo tiempo y en todo el mundo. Con deleite menciona que estallarán en un grito de tal fuerza que la trompeta celestial será acallada y el arcángel derribado.

Mientras tanto, los primeros huevos que ha puesto el infierno se abren ocasionalmente en un agónico silencio. De allí vienen las pesadillas, tuyas y mías. Los cascarones vacíos quedan sangrando un rato más. Luego se secan para volverse polvo y pelusa, esa que siempre aparece cuando barres debajo de un mueble. Especialmente la cama.

Así que fíjate con mucho cuidado. En algún rincón de tu departamento o de tu casa hay esquinas o mobiliario con la penumbra suficiente para que sean depositados. Los malos actos los acunarán y empollarán hasta que florezcan en el final de los tiempos.

Saitani dice que es verdad y que ella, como hija de Lucifer, nunca nos mentirá.

(México, 1969). Ing. en sistemas. Participante desde los 90s en talleres literarios tanto en México como Venezuela bajo la guía de diversos escritores. Publica constantemente en plaquettes, revistas físicas como virtuales e internet. Cuentos suyos han sido premiados en Teresa Magazine como Nyctelios 6ª. ed. Ha sido incluido en diversas antologías. Coordina talleres de introducción a la escritura para la Tertulia de Ciencia Ficción de la Ciudad de México. Pertenece a la generación 2020-2021 de Soconusco Emergente. Prepara su primera novela.

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