jueves, 4 de febrero de 2021

Carta para un «yo» | Consuelo

¿Cómo encabezo yo esto?

Te escribo: ¿«Muy señora mía»? ¿«Estimada fulanita de tal»?…

Voy a contarte una historia, —una de romanos que diría Sabina—.

A ratos me contentas, a ratos te odio. A ratos, debo sentirme agradecida; a ratos, todo me sobra. De salto en salto, de fecha en fecha, no está mal el resultado en según qué parcelas. Has pasado por alto zanjas llenas de lodo; te has lavado la mugre hasta volver a caer en ella, pero ¡eso sí! de cada «rebozamiento» sales reforzada.

Tienes un especial talento para darle vuelta a las cosas; quizás no seas todo lo fuerte que deberías, pero no te recuperas mal de los bofetones recibidos a trasmano.

Diluida en el tiempo ha quedado la niña bonita y buena que fuiste un día, aunque a veces empuja tanto que, algo de esa esencia sale a flote. Y como nunca hay dos sin tres, ni cuatro, ni cinco… vas de bote en bote, arrastrada a ratos, inmune en otras ocasiones. Has logrado vencer el miedo al engaño. La mentira funciona en ti como un freno que absorbe y resta energía. Ahora no, ahora sabes que cuando alguien trata de «colártela» se está perjudicando así; aquí ya no hay tiempo para nada que no sea vivir.

Cada día encierra su belleza, sus momentos de paz, y, son esos los importantes. De la morralla que se ocupen otros. Paz y solo paz es lo que necesitas. Tu sonrisa ha de ser como una aspiradora que trague lo soez del mundo y sus circunstancias. Nada hay más pacificador que el gesto alegre de una sonrisa junto con la sensación plena de estar haciendo bien las cosas.

Estás hecha de metal, piedra y algodón; por el camino has comprendido que la mezcla de estos ingredientes te salva de más de una tormenta. Te quedan un par de cosillas por aprender, una muy importante: soltarte la melena y comenzar a decir «NO» a todo lo feo…

Y, ¿de lo que hemos conseguido en todo este tiempo? ¿Qué?

¡Anda que no!

¡Si te has levantado mil veces y tras cada varapalo ha aflorado de nuevo la risa!

¿Por qué habrías de preocuparte de cuatro fogonazos «petardiles» cuando tú eres casi una bomba?

Escribe tu guion, una y otra vez, hasta que el gran productor que es el universo acepte y reconozca tu obra. Elige bien la música que lo acompañe.

—No hay dragón más peligroso que el disfrazado de «princeso».

¿Cómo te verás en diez años?

—Viva.

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2 comentarios

  1. Muchísimas gracias LITERATINOS por ofrecerme la posibilidad de compartir con vosotros esta publicación. Hay una gran creatividad en esta página.
    Saludos y buenas letras.

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    Respuestas
    1. Gracias a ti, Consuelo, por participar en esta iniciativa por el futuro de la literatura. Ahora hemos iniciado una página de Facebook para ampliar el alcance de sus letras c:
      Ojalá te veamos muchas veces más por acá.

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